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¿Cómo escribir un buen “acuerdo de confidencialidad”?

Redactar de manera adecuada un acuerdo de confidencialidad es muy importante para evitar futuros conflictos. Aquí te damos detalles que debes tener en cuenta. 

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Las clausulas o contratos de confidencialidad son aquellos acuerdos mediante la cual una o todas las partes involucradas se obligan a guardar secreto sobre información sensible que se deberá compartir a causa de alguna relación comercial o profesional subyacente. Pueden ser contratos en sí mismos o bien cláusulas de contratos más amplios.

La sustancia de la obligación es guardar secreto sobre cierta información que deberán compartirse, pero además usarla (información) únicamente para los fines que fue dispuesto.

Los temas e información que usualmente se protegen con este tipo de cláusulas son aquellos relacionados con propiedad intelectual e industrial, el modelo de negocio, los datos financieros, métricas, know how, información personal de terceros, etc.

La rigurosidad, extensión y complejidad del contrato o cláusulas dependerá de varios factores. Primeramente, de aquella información que se quiere proteger y su grado de “sensibilidad”. Por otro lado, también influye mucho “la parte” que lo suscriba. Por ejemplo, dependiendo del tipo de persona o empresa, puede haber mayor riesgo de fuga de información o de uso indebido. Si es un con una empresa que puede usar la información y fácilmente convertirse en competidora querrás tener más cuidado. Por otro lado, un socio industrial tiene más potencial para causar daño que un socio inversor.

Cada acuerdo de confidencialidad será distinto, atendiendo a los requerimientos específicos de cada situación particular. Sin embargo, hay ciertos temas básicos que se repite en muchos contratos y que es importante que conozcas a la hora de redactar el tuyo.

PRIMERA.- Objeto. Se refiere al objeto del acuerdo, es decir a toda aquella información que se proporcione a raíz de la relación contractual y que sea sensible.

 SEGUNDA.- Obligación de confidencialidad. Condiciones de uso de la información. Para cuales fines podrá utilizarse, advertir sobre el grado de confidencialidad y a hasta quienes se extiende. (Empleados, asociados, etc.) Exposición sobre las medidas de seguridad que se deberán implementar.

TERCERA.- Régimen de exclusión. Descripción de en cuales casos no será aplicable la obligación de confidencialidad, de existir tales escenarios.

CUARTA.- Sobre los derechos de propiedad intelectual. Es importante aclarar que no se trata de una cesión de los derechos de propiedad intelectual, y que siempre pertenecerán al divulgante.

QUINTA.- Daños y perjuicios. Describir las consecuencias de infringir las obligaciones sustraídas en el contrato.

SEXTA.- Consecuencias del cese de la relación. Aquí es importante hablar sobre los soportes y documentación brindados, si deberán destruirse o devolverse y en qué plazo, etc.

SÉTIMA.- Vigencia del contrato. Desde y hasta cuándo será vigente.

Invertir en acuerdos de confidencialidad puede parecer ligero o poco importante, pero es uno de los medios preventivos más eficaces, y a la larga te evita pérdida de dinero, tiempo y energías. ¡Podría costarte el éxito mismo de tu negocio”.

 

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