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Características propias buenas y malas del emprendedor latino

Como vimos en el blog anterior la cultura de los emprendedores está creciendo a pasos agigantados. La actividad emprendedora está siendo más aceptada en la región. Por ende, el entender las características que definen a los emprendedores latinoamericanos es una actividad vital.

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La habilidad de los emprendedores para ver oportunidades en un entorno incierto, tomar riesgos y ser tenaces al convertir sus ideas en empresas exitosas son componentes críticos tanto para la creación de empleos como para la recuperación de la economía global. Los emprendedores tienen una alta capacidad de agregación de valor y potencial de crecimiento. Son estos los que más contribuyen a la generación de puestos de trabajo y a la modernización de la economía.

El espíritu emprendedor es el proceso por el que un individuo o grupo de individuos, mediante esfuerzos organizados, arriesgan tiempo y dinero en la búsqueda de oportunidades para crear valor y crecer mediante la innovación, cualesquiera que sean los recursos que controlen.

No es fácil describir lo que hacen los emprendedores. No es exactamente igual el trabajo de 2 emprendedores. En sentido general, los emprendedores crean algo nuevo, algo diferente.

Lo que mueve a todos los emprendedores es la actitud emprendedora. La actitud del emprendedor es su manera de actuar ante las cosas, lo cual es una consecuencia natural de su mentalidad y de su manera de pensar, es un conjunto de actitudes que, en muchas ocasiones, necesitan desarrollar para alcanzar el éxito.

Latinoamérica podría caracterizarse como lo que Edward Hall describe como una cultura de contexto alto. Esta se caracteriza por la presencia de elementos contextuales que ayudan a la gente a entender las reglas. Las palabras pierden importancia en beneficio del contexto. En estos países, las negociaciones son mucho más lentas dado que antes de acordar nada es preciso establecer una relación personal que asegure una confianza entre las partes. Se da más relevancia a los aspectos no verbales de la comunicación, y los estilos utilizados en la comunicación son más directos.

Por otra parte, las condiciones macroeconómicas, tales como el comportamiento de la demanda o el grado de estabilidad económica inciden sobre el contexto en el cual los emprendedores identifican oportunidades y deciden si van a emprender. La estabilidad y el crecimiento económico actúan positivamente sobre las expectativas de las personas que se ven en la situación de decidir si crean o no la empresa que vienen proyectando. En Latinoamérica hay mucho potencial para el desarrollo de nuevas ideas, pero la incertidumbre económica y política, donde se alternan periodos de bonanza y periodos de crisis, generan una actitud de desconfianza que en muchos casos dificulta el espíritu emprendedor. América Latina tiene los índices promedio más bajos en cuanto a la confianza interpersonal, sin embargo, Uruguay aparece como el país con mayor índice de confianza interpersonal con un 24% de las personas que destaca que se puede confiar en los demás.

Las capacidades emprendedoras inciden sobre los distintos eventos del proceso emprendedor y están influidas por los ámbitos familiar, educativo y laboral. Los rasgos más característicos de la mentalidad del emprendedor latinoamericano son:

Valentía para asumir riesgos

El emprendedor asume riesgos sabiendo que son parte del desafío y el precio para alcanzar el éxito. La mayoría de los emprendedores tienen inicios muy difíciles de dificultad económica en los que el número de gastos es prácticamente mayor que el número de ingresos. El entorno en que el emprendedor se desenvuelve, se caracteriza por la existencia de dificultades para financiar las nuevas iniciativas, y los emprendedores uruguayos dependen más de sus propios ahorros que el resto de América Latina. Las limitaciones económicas de los países latinoamericanos, sumados a la falta de financiamiento para iniciar empresas obligan al emprendedor a ser innovador en la búsqueda de recursos.

La mentalidad emprendedora está marcada por la perseverancia y por la visión a largo plazo que actúa como motivación en los momentos de dificultad.

Búsqueda de oportunidades

La mentalidad es la clave del éxito emprendedor, el cual es capaz de encontrar oportunidades en donde otros no pueden verla. Su capacidad de soñar, de ir más allá de la realidad, es un motor que es tan fuerte como la voluntad. Un emprendedor es aquel que busca la forma concreta de poder materializar sus ideas.

La variable innovación está profundamente influida por la creatividad que caracteriza al empresario, necesaria para sobrevivir en una sociedad donde un exceso de individualismo sin conciencia colectiva impide el establecimiento de acuerdos colectivos.

Asimismo, la existencia de redes sociales (amigos, familia), institucionales (asociaciones empresarias, instituciones de conocimiento superior, agencias de desarrollo, etc.) y comerciales (proveedores, clientes) puede facilitar el proceso emprendedor, por ejemplo el acceso a la información de oportunidades, a los recursos necesarios para emprender y al apoyo para resolver problemas.

 

Pero además de la voluntad de acero y la búsqueda de una manera para materializar sus sueños, lo que define al emprendedor latinoamericano es la vocación, el amor por lo que hace, es decir la pasión que tiene para llevar adelante sus sueños.

 

 

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